Aquí encontrarás una breve descripción de cada capítulo de la serie Pueblos Originarios.
Pueblos originarios, es una propuesta audiovisual que nos acerca a la mirada y a la voz de los pueblos originarios de la Argentina en toda su diversidad y riqueza, y que contribuye a consolidar el reconocimiento de la plurietnicidad y pluriculturalidad del país.
La investigación de los distintos pueblos originarios nos permite captar la riqueza en la diversidad de contextos, formas de vida y cosmovisiones que actualmente se desarrollan en nuestro país. Centrando la mirada en las formas de expresión de la vida cotidiana, la serie se propone mostrar al público en general (el que incluye también como espectadores a los miembros de los pueblos indígenas actuales) cada una de las formas de vida de esos pueblos, como partes o fragmentos significativos de una totalidad que es la sociedad argentina y sus múltiples formas culturales.
El primer ciclo de 13 capítulos de la serie Pueblos originarios, retrató cinco pueblos: mapuches, tehuelches, onas, tobas y mbya guaraníes. Actualmente se encuentra en programación el segundo ciclo de la serie de 15 capítulos dedicados a conocer las particularidades de cuatro comunidades del noroeste argentino: atacamas, omaguacas, diaguitas, kollas y tres pueblos de la provincia de Salta: avá-guaraníes, chanés y tapietes.
SEGUNDA TEMPORADA
ATACAMAS
El renacimiento
Quiénes eran los atacamas antes de la conquista española. Sus características de pueblos que vivían en la puna y que estaban acostumbrados a viajar en caravanas llevando y trayendo mercaderías hacia el Pacífico, hacia los valles y la quebrada de Humahuaca. El uso del kunsa como lengua que los integraba. La invasión española y sus consecuencias.
Continuidad de las antiguas prácticas para el intercambio de mercaderías mediante vehículos y camiones. El proceso de reorganización interna que empieza en 2001 con la creación del Consejo de Pueblos Atacamas. La búsqueda de consensos internos y de una autogestión colectiva y comunitaria.
La revalorización de la identidad como indígenas y el orgullo de sentirse atacama. El papel de la educación en las escuelas de las tradiciones ancestrales de la comunidad, la música como forma de comunicación.
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La reconstrucción
¿Qué quedó de los atacamas después de la colonización? Contexto histórico de los cambios en la demarcación de las fronteras internacionales y provinciales de sus territorios. La incorporación de los pueblos de la Puna, a principios del siglo XX, a actividades asalariadas en la minería y la agricultura a gran escala.
En el presente, la lucha de los atacamas por defender sus tierras en armonía con la naturaleza. El enfoque religioso que tienen frente al trabajo de la tierra y ante todos los aspectos de la vida comunitaria.
El segundo Malón de la Paz en 2006, la obtención de las primeras escrituras que certifican la propiedad de sus tierras. Las diferencias de opinión dentro de las comunidades sobre cómo deben reclamarse las tierras al Estado. Los conflictos actuales con empresas que contaminan el ambiente.
KOLLAS
Migraciones y desarraigo
En este capítulo se da cuenta del proceso que comienza en el siglo XX con el surgimiento y crecimiento de las industrias del azúcar y la minería. Estas ocasionaron transformaciones profundas en modos de vivir y sentir del pueblo kolla. El abandono de la tierra y sus actividades, la migración y el trabajo asalariado. La relocalización y el vacío espiritual presente en esta generación.
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La tierra
La relación íntima del pueblo Kolla con la Pachamama se alimenta de la conciencia milenaria sobre el equilibrio necesario entre lo que se da y lo que se recibe. Nada permanece invariante en el tiempo, todo se transforma; la lengua, las costumbres y las creencias. Esto es lo que mantiene viva la cultura kolla. La red de cooperativas de acopio de fibra de llama como experiencia de integración y fortalecimiento regional. Don Leonardo Flores, en su puesto a 4500 msnm, recuerda los viajes con caravanas de llamas a Chile y Bolivia para intercambiar productos. Esta actividad que se remonta a miles de años nos revela la identidad de una región que sobrepasa las fronteras nacionales y comparte un trasfondo cultural ancestral.
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La tierra que camina
La usurpación de tierras es una constante en la historia de los pueblos originarios andinos. Comienza con la conquista española y se agrava con la conformación del Estado argentino sobre un modelo que excluye lo indígena del proyecto nacional, invisibilizándolo. El arriendo abusivo, la explotación y discriminación permanente marcan a fuego la identidad kolla y gestan, en aparente silencio y sumisión, la exigencia de justicia y dignidad siempre negada. El Malón de la Paz de 1946 representa una grieta en el rígido entramado de violencia y negación. Con su cara positiva y negativa, el malón significó ser vistos y escuchados por amplios sectores que ignoraban por completo sus orígenes indígenas. En la actualidad las comunidades indígenas se enfrentan a viejos retos con nuevas apariencias. La propiedad de la tierra sigue siendo un problema central que requiere de políticas justas y serias. El caso de las comunidades de Yacoraite muestra los efectos contradictorios de la Declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Quebrada de Humahuaca por la UNESCO y el gobierno de la provincia de Jujuy.
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Kollas, omaguacas y ocloyas: la raíz
La vitalidad con la que hoy se manifiestan las comunidades indígenas brota del poder que da la conciencia del derecho a ser. Este poder es el resultado de un largo proceso que significó asumir y reconocerse como cultura ancestral, portadora de una forma original de ser y estar en el mundo. Los procesos de borrado de identidad y la discriminación que han sufrido, y aún sufren los pueblos originarios, implican un gran esfuerzo a la hora de autodeterminarse. La identidad se construye con contradicciones y dificultades, y asume voces y expresiones diversas. En este contexto heterogéneo y móvil, el rescate de tradiciones ancestrales y valores culturales presentes en las actividades productivas agrícolas, en la música, en las celebraciones, en las comidas, van tejiendo una red de contención que aglutina y refuerza lo que se tiene en común.
DIAGUITAS
La lucha por la tierra
La usurpación de tierras de los pueblos originarios comienza con el sometimiento español, la política de extrañamiento y la conformación del Estado Nacional. La expansión incaica en el noroeste argentino, la invasión española, las guerras calchaquíes y la posterior colonización representan simultáneamente la historia épica de defensa del pueblo diaguita, de sus luchas y de sus líderes. El proceso de reorganización de las comunidades del pueblo diaguita a partir del reconocimiento constitucional de 1994, otorga legitimidad jurídica a la restitución de los territorios que pertenecen ancestralmente al pueblo diaguita. Sin embargo aún hoy varias comunidades continúan en la lucha por sus tierras: reclamos, desalojos y amenazas son escenarios repetidos en estas zonas. El conflicto que mantiene el pueblo quilmes con el representante de la explotación turística de la ciudad sagrada. La comunidad de Amaicha del Valle reclama la posesión de sus tierras invocando ?paradojicamente ?una Cédula Real de 1716 elaborada por la Corona Española.
Los hijos de los valles
Ser diaguita en el presente es un hecho complejo y dinámico: implica la revalorización de lazos ancestrales e involucra asimismo un proceso externo, un intento por recomponer un ?ser diaguita? en el marco de las limitaciones jurídicas y sociales actuales. Las características de los pueblos que habitaban los valles calchaquíes antes de la colonización, antes incluso de la invasión incaica se han ido fusionando, ocultando, y negando en el tiempo, producto de invasiones, extrañamientos e imposiciones. Sin embargo en Tafí, Amaicha y Quilmes, hasta Morteritos y Laguna Blanca el largo proceso de descaracterización histórica no ha logrado destruir la intención del reconocimiento positivo de ese pueblo. A través de oficios y tradiciones, el canto coplero y los telares, conocemos la historia de varios representantes de la cultura diaguita en Amaicha del Valle. Cómo han aprendido y recuperado sus valores y costumbres y las diferentes maneras en que las difunden.
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Ecos de la puna
La razón jurídica y científica dicen qué deben ser los diaguitas. La vida cotidiana en las comunidades diaguitas de la provincia de Catamarca exhibe los esfuerzos comunitarios y en algunos casos aislados por recomponer un sentido de participación común. La formación de un museo y la importancia del registro arqueológico en Laguna Blanca legitiman la ancestralidad de estos pueblos. El pastoreo, la esquila de vicuña y el tejido como ejes de las economías de las comunidades de La Hoyada y Morteritos. La creatividad regional de estos pueblos, la lucha por la tierra y la necesidad de preservar sus tradiciones en las próximas generaciones.
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TAPIETES
Del monte a la ciudad
El capitulo narra el largo camino recorrido por el pueblo tapiete, desde un pasado nómade en la selva y el monte, hasta el actual asentamiento en un humilde barrio en pleno centro de Tartagal. "Yo le preguntaba a mi papa, ¿de dónde eran, de dónde vinieron?", cuenta Miguel Arias. "Del lugar donde toman agua las palomitas", me decía mi padre en idioma?. Eso era el Gran Chaco, un territorio sin fronteras, dentro del cual se trasladaban en busca de miel, pescado y alimentos del monte. La Guerra del Chaco y la necesidad de trabajo, los lleva a desplazarse a la frontera e introducirse en lo que sería el actual territorio argentino. "A pie, caminábamos un mes hasta el ingenio azucarero? los niños también trabajábamos la caña?" relata con dolor Elena Cabeza entrelazando en sus recuerdos de carencias y explotación, la historia de un personaje diabólico: el Familiar. Sus relatos describen las distintas formas de aparición y su pacto con el patrón para garantizar la producción en el ingenio. Con la mecanización de los ingenios a fines de los años 60, se prescinde de mano de obra aborigen, reconfigurando el mapa de las comunidades: algunos se quedan en Embarcación, otros regresan al Gran Chaco y otros se instalan en Tartagal. "Donde está la plaza principal ahí yo tenia mi cerco?", lamenta Elena. No sólo fueron desplazados reiteradas veces a medida que la ciudad crecía sino que el abandono del monte produjo transformaciones profundas: otra lengua y otras costumbres. En su lucha por recuperar su cultura, obtienen un terreno fiscal para sembrar y acercarse nuevamente al monte. "Cuando sopla el viento, extraño el monte?" añora Elena, "quisiera vivir allí y criar pollos para siempre".
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Cultura prestada
Los procesos de invisibilidad identitaria y la discriminación que han sufrido, y aún sufren los pueblos originarios, involucran un gran esfuerzo a la hora de autodeterminarse. "Estamos viviendo una cultura prestada, un idioma prestado que es el castellano"? lamenta Miguel Arias, desde un templo evangélico en pleno centro de Tartagal. Sus ancestros tapietes llegaron hace tiempo del monte en el Gran Chaco, huyendo de la guerra. Sufrieron la explotación en los ingenios, para luego instalarse en la periferia de la ciudad de Tartagal. Los testimonios revelan la importancia del idioma originario como pilar de la identidad tapiete, y denuncian su pérdida por la discriminación criolla y por la adaptación a la escuela. Si la identidad se construye siempre con contradicciones, el presente del pueblo tapiete se define con voces y expresiones diversas. En este contexto heterogéneo, la presencia del evangelismo es un ejemplo de la convivencia de prácticas culturales y religiosas diversas. La recuperación cultural también conjuga acciones como la participación en el corso municipal bailando el pim pim (carnaval) y la recuperación de la lengua originaria con la incorporación de auxiliares bilingües en las aulas. Un viaje al río Pilcomayo, para pescar colectivamente con redes y comer a la cascana, les recuerda como vivían sus abuelos para valorarlo y no olvidar que hoy en la ciudad están viviendo una cultura prestada.
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CHANÉS
Kuapéa oré (somos de acá)
?Yo nací acá. Mis abuelos caciques eran de acá?, afirma Juana, una anciana chané que destacando la ancestralidad de su cultura, da comienzo a una serie de relatos sobre la usurpación sufrida por su pueblo. La propiedad de la tierra sigue siendo un problema central: los testimonios recorren la explotación petrolera en la zona, la arbitrariedad de los finqueros y la intervención de las misiones franciscanas. Las historias se entrecruzan con relatos de resistencia como la de un viaje a pie de caciques chané a Buenos Aires en reclamo de sus tierras; el logro reciente de incorporar docentes bilingües chané en la escuela pública. Los argumentos reflejan el largo y complejo proceso en el que el pueblo chané ha incorporado diferentes pautas culturales y religiosas. Las historias revelan sin embargo, que tal convivencia no invalida su reconocimiento como cultura ancestral, portadora de una forma original de ser y estar en el mundo.
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Ópiate iya (Todo tiene dueño)
?Ser un verdadero chané hoy es mantener la lengua materna, reconocer la cultura y practicarla?, sostiene Catalina Huenán, docente auxiliar bilingüe del pueblo chané. La práctica actual de la lengua chané es un ejemplo de resistencia frente a las agresivas políticas educativas que, desde fines del siglo XIX, intentaron negarla. Cada idioma expresa una cosmovisión: una manera de ser y de vincularse con el mundo natural y sobrenatural. En la cultura chané existen creencias relativas al monte, a la salamanca, a los kaa-iya (los dueños del monte), los seres que regulan la explotación de los bienes ?madera y animales- y con los cuales es preciso negociar y pedir permiso para obtenerlos: ?todo tiene dueño? afirman. Ipayes y mbacuas (brujos y curanderos), las prácticas mortuorias, las creencias relativas a las almas de los muertos (los aña) sus apariciones en el monte o en los sueños. Los procesos de confección de máscaras desde la obtención de las materias primas (pidiendo permiso al dueño del monte), pasando por los procesos de elaboración, hasta su uso ritual en la fiesta del arete (carnaval), muy asociado a las creencias sobre los muertos: las prescripciones rituales sobre su confección, uso y destrucción obligatoria. Antigua actividad que perdura en el tiempo: el proceso de confección de cerámicas, desde la búsqueda de arcilla en el monte hasta la pintura y cocción. Veremos cómo se expresa esta compleja cosmología ancestral en el Arete Chane, sus mitos y personajes.
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PRIMERA TEMPORADA
Programa Cero
La pregunta por la identidad de los argentinos es el punto de partida para recorrer una historia que ha sido construida a partir del ocultamiento y la negación de gran parte de nuestras raíces: aquellas que nos ligan a los Pueblos Originarios, que durante siglos habitaron los territorios que luego formaron parte de la República Argentina. A pesar de las políticas de represión e invisibilidad, estos pueblos no han sido exterminados. Sus características son parte de nuestra identidad, no solamente como tradición o herencia, sino como un elemento vivo que no deja de luchar para ser reconocido como tal.
MBYA GUARANÍES
Ñanderu, el creador
En la cultura Mbya, la naturaleza y su Creador son una misma cosa. El árbol, la miel, un pájaro o la bruma que aparece al inicio del año nuevo tienen un espíritu; son manifestaciones de ÑANDERU, EL CREADOR. En este capítulo, Pueblos Originarios se adentra en la religión MBYA guaraní donde naturaleza, música y danza comparten el indisoluble vínculo de todas las cosas. Por eso el MBURUVICHA (Cacique) pide permiso al arroyo para usar sus aguas y pisar sus piedras. ?Ñanderu nos creo en esta tierra para que disfrutemos. Antes de que llegue el pueblo blanco éramos ricos en naturaleza. Por 500 años nos han violado y maltratado. Ahora quedamos pobres, pero todavía existimos?, reflexiona el OPYGUA (líder espiritual) de la comunidad TEKOA ARANDU mirando lo que queda de la selva misionera.
Ellos creen que ya es tiempo de que los JURUA (blancos) conozcan sus rezos y así se den cuenta de que también para ellos hay un solo Dios.
Sobre las imágenes de un aserradero, el Opygua cuenta ?mientras corta un tronco centenario?, que Ñanderu creó a Tupa para que se encargue de enseñarle al blanco... pero algunos no quisieron aprender.
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Kaaguy, el monte
Mientras avanza la deforestación, el estado provincial le cedió a Tekoa Arandu, un terreno de 5 000 hectáreas, pero en el sentir del pueblo MBYA la tierra es más grande. La Nación Guaraní toda, cada lugar donde habite un hermano Mbya, les pertenece. En este capítulo, Pueblos Originarios camina por el monte con los Mbya. Ser Mbya significa pertenecer al monte. Cuando dicen que la tierra es buena, la llaman Tierra sin mal porque alimenta a sus niños y, en su cultura, los niños son sagrados. El monte es todo: alimento, remedio y expresión de Dios, de quien solo usan lo necesario, sin explotar la tierra. La economía es el YOPOI, comparten las cosas, la propiedad es comunitaria. Antes vivían solo de la naturaleza, ahora se ven obligados a realizar trabajos mal pagos para el blanco. La ruta atraviesa su tierra, los animales se van. ?Por el sendero del indio, ahora pasa el camino del blanco?, se lamenta el Opygua.
Jurua Kuery, los blancos
Hoy aceptan ir a la escuela para aprender la lengua blanca, pues son ellos quienes tienen el poder y el pueblo Mbya no quiere que lo sigan atropellando. En este capítulo, Pueblos Originarios plantea la relación cotidiana con los blancos: la Escuela dentro de la comunidad, la falta de médico, el Hospital. En condiciones precarias, funciona una escuela bilingüe e intercultural, a pura voluntad de los docentes. Es para ellos la posibilidad de que los aborígenes se capaciten para poder defender el monte. Los auxiliares docentes son Mbya, la cultura viva dentro del aula, como lo demuestra el acto de la semana del Aborigen: ?Niños, no se sientan menos que otros, nosotros tenemos valores, cultura, idioma, sabiduría. Somos importantes porque somos diferentes?. La salita de la comunidad no tiene médico ni remedios y el hospital queda a 60 Km. ?Antes no había enfermedades; los alimentos eran naturales, sacábamos la medicina de la naturaleza. Pero el blanco aniquiló la selva y trajo enfermedades que no podemos controlar. Con los huesos del indio, el blanco se hace sombra?, reflexiona el Opygua.
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SELK´NAM - ONAS
Mensajes desde el fin del mundo
La llegada a Tierra del Fuego de los primeros pobladores y su desaparición en solo cuatro años. Sus creencias y su forma de vida, retratadas desde los primeros años del siglo xx hasta nuestros días. La situación actual de los descendientes y su lucha por preservar sus costumbres, y tradiciones.
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AONIKENK - TEHUELCHES
Los dueños del viento
Los primeros tehuelches en la Patagonia. El origen del cacicazgo tehuelche, sus formas de vida y sus creencias. El violento encuentro con el blanco. El caso Inakayal y la lucha por la restitución de sus restos a Tecka, su pueblo natal. La vida, hoy, en una reserva tehuelche en Santa Cruz.
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Paisanos del cañadón
La Conquista del Desierto y el exterminio de la mayoría del pueblo tehuelche. La creación de las reservas indígenas y el impacto en la vida cotidiana de sus habitantes. Kamusu Aike, reserva tehuelche y su situación actual. El olvido de la sociedad y la lucha de este pueblo por la propiedad de las tierras donde están desde hace 100 años.
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QOM - TOBAS
Somos del monte
Un viaje hacia lo más profundo de la cultura y la historia de los tobas se adentra en el universo de este pueblo originario. A través de un recorrido por las comunidades urbanas del campo y del Impenetrable (provincia de Chaco), descubrimos sus orígenes y la vida en comunidad.
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No'huet y Jesús
La transformación de la identidad toba se dio a partir de la llegada del pentecostalismo a sus vidas. Su cosmovisión fue incluida dentro del Evangelio. Su vida social, cultural y política pasa a través de las diversas iglesias, las cuales cumplen un papel fundamental en la vida cotidiana de los tobas. Por medio de diversos cultos, testimonios de pastores y un chamán, se retrata este complejo mundo de la religión y las creencias del pueblo qom.
Tierra y libertad
El valor de la tierra, como espacio y no como negocio, es fundamental para el desarrollo de vida de los pueblos originarios. Por diversas situaciones, miles de tobas tuvieron que dejar su lugar de origen, el monte, para emigrar a grandes centros urbanos alejados de su entorno natural. Este capítulo narra el ser toba, sus conflictos, anhelos y contradicciones en un constante diálogo entre la naturaleza, y la vida en la ciudad.
MAPUCHES
La fuerza de la tierra
Revisa la historia argentina desde el punto de vista del pueblo mapuche. Cómo fueron perdiendo su territorio y qué implica para su cosmovisión ser despojado de su entorno. La relación que hay entre lo que son como CHE (persona) y los diferentes elementos que componen su entorno. Para ellos, la problemática territorial no es solo un tema político y económico.
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La vida en la ciudad
Aborda la problemática de ser mapuche en la ciudad. Las respuestas a esas problemáticas por parte de diferentes jóvenes que hoy, en Bariloche y en Neuquén, buscan revalorizar su origen a través de diferentes emprendimientos: radios, publicaciones, música, como así también recuperar la lengua y el arte que les fue negado durante tantos años.
La fuerza de una cultura
La idea es transmitir su cosmovisión, no solo desde la palabra, sino también desde la experiencia. El objetivo de este capítulo será acercar al espectador la experiencia que significa para este pueblo relacionarse con su ambiente natural, con cada elemento que compone su mundo.